Sin prohibición no hay erotismo. (Georges Bataille.)

Yo le seguí hasta la puerta de su casa,
porque hay que seguir a la pieza hasta alcanzarla,
le até con mis riendas
y fue dócil a mi bocado.
Fui a beber a los pozos del deseo
y pasé por encima de la vileza del pecado…
(Ibn Suhayd, Dīwān)

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“El erotismo sin cristianismo, es un erotismo a medias, porque sin él no hay sentimiento de pecado.” (Luis Buñuel.)

“Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa;
miel y leche hay debajo de tu lengua.
Venga mi amada a su huerto,
y coma de su dulce fruta” ( “Cantar de los cantares”)

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Mientras encontramos nuestra media naranja, vamos comiendo mandarinas…

“Jamás se regresa.”

No te enamores de una mujer que lee,

de una mujer que siente demasiado,

de una mujer que escribe.

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.

No te enamores de una mujer que piensa,

que sabe lo que sabe y además sabe volar;

una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor,

que sabe convertir en espíritu su carne;

y mucho menos de una que ame la poesía,

o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde

y sienta un inmenso horror por las injusticias.

Una que no le guste para nada ver televisión.

Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, l

lúdica, lúcida e irreverente.

No quieras enamorarte de una mujer así.

Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no,

te ame ella o no, de ella, de una mujer así,

jamás se regresa…“

(Martha Rivera Garrido.)

 

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