El deseo es la verdadera esencia del hombre. (Spinoza.)

“El jardín perfumado “(Al-rawḍ al-ʿāṭir fī nuzhaẗ al-ḫāṭir, Al-Nafzawi)

Has de saber, ¡oh!, Visir (¡la misericordia de Dios sea contigo!), que si deseas experimentar una cópula agradable, que proporcione igual satisfacción y placer ambas partes, es necesario retozar con la mujer y excitarla mediante mordiscos, besos y caricias. Vuélcala sobre el lecho, unas veces sobre su espalda, otras sobre su vientre, hasta que veas que ha llegado el momento del placer. Excítala besando sus mejillas, chupando sus labios y mordisqueando sus senos.

Besa su ombligo y sus muslos y apoya una mano provocativa sobre el pubis. Muerde sus brazos y no olvides ninguna parte de su cuerpo. Tómala estrechamente hasta que ella sienta tu amor, luego suspira y entrelaza tus piernas y brazos con los suyos.

Cuando veas los labios de una mujer temblar y enrojecerse, y languidecer sus ojos y hacerse sus suspiros más profundos, sabrás que desea copular. Éste es el momento para situarse entre sus muslos y penetrarla. Si has seguido mis consejos, ambos disfrutaréis de una noche encantadora que dejará un recuerdo delicioso.

Por tanto, hombres, cuando hayáis conducido a la mujer a la condición favorable, introducid vuestro miembro, y si entonces os preocupáis por moveros de la manera adecuada, ella experimentará un placer que colmará todos sus deseos. No abandonéis todavía su pecho.

Dejad que vuestros labios vaguen por sus mejillas y vuestra espada repose en su vaina. Tratad ardientemente de excitar su sexo y así vuestro trabajo será dignamente coronado. Si gracias al favor del Todopoderoso, lográis el éxito, tened cuidado de no retirar vuestro miembro. Permitidle que permanezca y apure la copa del placer. Prestad atención y escuchad los suspiros y quejas y murmullos de la mujer, puesto que ellos atestiguarán la violencia del placer que le habéis procurado.

Alguien ha dicho: Si deseas copular, coloca a la mujer sobre el suelo, abrázala estrechamente y pon tus labios sobre los suyos. Luego apriétala, muérdela; besa su cuello, sus senos, su vientre y sus flancos; estrújala contra ti hasta que el deseo la debilite y, al verla en este estado, introduce tu miembro. Si obras de este modo, vuestro goce será simultáneo, y ése es el secreto del placer. Pero si olvidas este plan, la mujer no satisfará su deseo ni obtendrá goce alguno.

Y cuando el cese del goce ponga fin a vuestros juegos amorosos, no os levantéis bruscamente. Retirad vuestro miembro con circunspección, y permaneced con ella yaciendo sobre vuestro costado derecho en este lecho de placer. De este modo, todo saldrá bien, y no seréis como aquellos que montan a una mujer como lo haría un mulo, sin conceder atención a los principios del arte, retirándose y alejándose tan pronto como han eyaculado. Evitad un método tan burdo, que priva a la mujer de todo placer. Para resumir, incumbe al conocedor de la cópula no omitir ninguna de mis recomendaciones, puesto que de su observancia depende la felicidad de la mujer.

No bebas agua de lluvia inmediatamente después del amor. Es aconsejable descansar después del amor y no practicar ejercicios violentos.

Si deseas repetir el acto, perfúmate con dulces aromas y luego acércate a la mujer y alcanzarás un resultado feliz.

 

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C’est toujours avec des mondes que l’on fait l’amour.

A une femme

A vous ces vers de par la grâce consolante
De vos grands yeux où rit et pleure un rêve doux,
De par votre âme pure et toute bonne, à vous
ces vers du fond de ma détresse violente.

C’est qu’hélas ! le hideux cauchemar qui me hante
n’a pas de trêve et va furieux, fou, jaloux,
se multipliant comme un cortège de loups
Et se pendant après mon sort qu’il ensanglante !

Oh ! je souffre, je souffre affreusement, si bien
que le gémissement premier du premier homme
Chassé d’Eden n’est qu’une églogue au prix du mien !

Et les soucis que vous pouvez avoir sont comme
des hirondelles sur un ciel d’après-midi,
– Chère, – par un beau jour de septembre attiédi.

Paul Verlaine

 

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Descubrirás en tu deseo la verdad de tu ser. (Foucault)

Un mail en la pantalla de mi ordenador

con indicaciones …

“Quizá pase por Madrid

y me gustaría verte desnuda

con el sexo hermético

para mis deseos oscuros

de azotes iluminados de rojo

de castigos inciertos

que no terminan con tu sed

de sexo interminable,

te bajo tu tanga

en la humedad de tu suelo

colgada de tus vicios

oscura en tus vacíos

sótanos iluminados

de pasión tuya y mia

de colores mezclados

pastelería amarga fusta

nalga y suspiro

quizá..sea Madrid el testigo

cuando llegue el viernes.”

 

D.

-Me dices..-

¿Y…como no adorarle…?

 

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