Ven y abre mi infinito.

Porque hay momentos y momentos…

Él llega en la tarde con el sol tras la espalda, las caricias como brasas, las mías indagando nuevos placeres, las suyas, deslizándose entre mis piernas.

El sol se ha escondido de repente y ni nos hemos dado cuenta.

El placer, instaurado en la habitación alberga su aliento y el mío.

Oscuridad y un viejo blues de fondo. Sigo su ritmo. Respiro su excitación.

Los dedos se han perdido entre la piel, me derrito entre ellos.

Él llena mi mano de calor y pasión. Alientos entrecortados.

Se vierte mezclando placeres y poesía en morse.

Excitación.

Palabras mojadas.

 

Pd.Gracias por la música.

601 44 61 93

 

 

Copyright©2016-18