Amar no es amarse, es derramarse.

¿A que no me haces poesía?-me retó
¿Debería?- le contesté.

Sí, rímame caricias con lametones que hagan juego con tus zapatos, y con tu olor- insistió.

…Y pensando… Sí, podría hacer una oda a su piel.
O tal vez al suave tacto de su lengua chocando con la mía.
Tal vez, debería…

Pero no,
voy a dejar caer las palabras y situarlas en un altar.
Una suerte de vocales y consonantes que rimen de un modo sinuosamente armonioso, hablando de su polla.
De su punta húmeda buscando paz y cobijo en mis avenidas hechas primavera.
De su sabor cremoso.
De su textura con aroma a deseo y piel.
De su cadencia al crecer dentro de mi humedad.
Podría deleitarme en su sonido cuando se remueve entre mis labios
o del placer que regala cuando entre mis dedos se asoma, tímida y sigilosa.
Me saluda y se derrite cuando me situo frente a ella, acariciándola con la punta de mi lengua, suavemente. Para después, hacerla mía, con urgencia, con fuerza.
Su verga.
Su sexo.
Así, cerca de mí, que es donde mejor puede estar.
Su miembro, removiéndose con rabia entre mis muslos.
Su falo
Su mástil, lleno de amor por derramar.

💋L.S.

 


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