El infinito no nos llega ni a la suela de los tacones.

“Nada me retuvo.

Me liberé y fui.

Hacia placeres que estaban tanto en la realidad como en mi ser,

a través de la noche iluminada

Y bebí un vino fuerte,

como sólo los audaces beben el placer”.

(Kavafis)

Me gustas así,

leal, complaciente

con el verso en la mano y una sonrisa a la que casi alcanzo.

Me gustas puro, creativo.

Tan libre como puedas y tan tú como sabes…

 

 

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