Stay hungry. Stay foolish.

 

-Tus palabras son desordenes para mí.-

Me susurraste y callaste después.

-Corazón, déjame follar tu sonrisa-

Le contesté.

Y me escribiste, porque te expresas mejor así:

-Tus letras desordenan mi memoria

y entonces comienzo a navegar entre intenciones y maniobras caóticas.

Deseo y miedo nublan mi voluntad.

Me hablas y me deleito entre las vocales de tu nombre

mientras te imagino a escondidas, desnuda,

eterna, vulnerable.

Tan fuerte.

Tan tuya.

Desordenas y ordenas mi caos, mis noches y mi voluntad.

Aún así, quédate, permanece.-

Y me quedé.

Y me sigo quedando.

 

 

 

Vuestra revolución ya no me interesa,

he descubierto un cosmos dentro de mí”.

(Marat/Sade)

 

 

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