No juegues si es que no vas a quemarte.

 

«Quiero verte un día chupándote el dedo tras sacártelo de tu sexo».

-Susurra a través del whatsapp.

«¿Y luego, qué?».

-Le contesto, retándole a pedir más.

«Luego una llama o  un una chispa lubricada,

algo que me mantenga en tus espacios,

ahora mismo ando a tientas, ciego por ti».

 

«¿Y después de luego, qué?».

-Le insisto.

«Mi hambre de tí. Mi leche sobre tu ombligo  es la ofrenda  que te daré cada día

divina-musa-dionisiaca.»

 

 

 

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