Un noviembre para cambiar de luna.

Hoy amaneció con rumor de dioses en el ambiente y con ganas de poseer el don de la ubicuidad.

Invoqué a Chronos y allí estaba él. Lo recibí con la mejor de mis sonrisas.

Deseo concedido.

En noviembre regreso a Madrid.

Tuve que montármelo con él sobre la alfombra, claro. No fue agradecimiento, me pudo la curiosidad.

Después, más vuelos en su moto, a través del tiempo y los continentes.

Privilegios de dioses.…

L.S.