Entremos más adentro, en la espesura.

En mi defensa diré que él me incitó…

Me dijo – ¿a que no te atreves?

y fui más allá de su intención,

dibujando en su piel caricias tan inesperadas como imposibles.

Bailé  sobre su cuerpo danzas ancestrales mientras tejía letras,

dibujaba sonidos ensalivados

y nadaba por entre sus palabras

que a ritmo de extenuación

se aferraban a mi voluntad.

Después,

creo recordar que lo besé.

 

 

«Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye»

(El Talmud)

 

 

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A medias no se puede conseguir algo entero.

«Mira, ven detrás de mí. Contengo tu placer, tu falo está conmigo…»

«Ven detrás mío con tu amor, ¡Oh Sol, has encontrado mi corazón exaltado, ejercita mi deleite…»

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(Papiro erótico de Turín)

En el siglo XIX, un obrero que hacía excavaciones en las áridas tierras de Deir el-Medina, un antiguo poblado de artesanos y obreros cerca del Valle de los Reyes, en la orilla occidental de Luxor, en la antigua Tebas, encontró una antiquísima vasija que contenía un objeto singular: un antiguo papiro egipcio que contenía una serie de 12 explícitas viñetas con representaciones sexuales, creado alrededor del reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C.).

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El amor puro, y a veces el impuro…es puro opio.

Guardo una botella de vino tinto para ti, en algún lugar de mi…memoria.

Incluso en la nevera también.

-Te espero sin ropa y con las sandalias de tacón, este calor no da para más tejidos- Te escribo.
Llegas.
Por fin.
Entras.
Me encuentras sobre la mesa del tocador, así, vestida con mi piel y los tacones negros, sentada , con el espejo tras de mí dejando ver mi espalda y algo más.

Te sitúas frente a mi.
Sonríes.
Buscas la botella, la dejas en la mesa.
-Saca la lengua-me dices. Y me llenas la boca de un delicioso pastel de nata.
Me relamo.
-Besame-te pido.
Y tu lengua se pierde en la profundidad de estas ganas crecientes de ti.
Separas mis piernas.
Vuelves a observarme con esa sonrisa tan particular.
-Me muero de sed- susurro.
Coges la botella fría y la acercas a mi boca. Cuando creo que me vas a dejar saborear el delicioso ribera comienzo a sentir su frescor bajando por mi cuello, mis pechos, mi vientre. Lentamente lo derramas por mi piel con esa mirada que anuncia notas de placer licuante.
Mi dedo busca algún susurro nuevo en tu boca mientras beso tus intenciones, tus palabras en la madrugada y a ti en estado puro.
Sigues vestido, sujetando mis piernas enredadas en tu cadera.
Acaricias mi pelo sin apartar esa lengua que es ya, necesidad .
-Follame-te pido.
Y mi deseo es tu prioridad.
Te adentras.
Con urgencia.
Con desesperación.
Con hambre atrasada.
Me lleno de tus vaivenes mientras sigues derramando el vino sobre mi cuerpo.
Arqueo la espalda , mi cabeza cae hacia atrás, te inclinas sobre mi cuello.
Te siento más dentro aún.
El vino. Tu piel. Tus manos en mis muslos…
Me susurras algo justo cuando la habitación comienza a girar.
En el mismo instante en que el sol tras la ventana comienza a derretirse mientras nos observa,
y me roza
como queriendo atraparme
o devorarme
y ser el protagonista.
El sol.
Tu piel. Tu ritmo.…

 

L.S.

 

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